¨No digas que no te avisé¨.

Todo el tiempo estamos frente a señales que nos ¨hablan¨.
Nos hablan de nosotros, de toda esa parte oculta que esta por detrás de lo que sí somos conscientes.

La realidad en la que vivimos es la realidad que creamos.

Nada de lo que experimentamos está por fuera de nuestra mente. Nada escapa a nuestra voluntad (inconsciente).

Y en esa brecha entre lo que creemos desear a nivel consciente y lo que proyecta nuestro inconsciente, es que se genera el sufrimiento.

A veces no llegamos a entender completamente que la cara oculta de nuestra mente – el inconsciente – es el que condiciona toda nuestra experiencia.

Sería algo así como el ¨proyector¨ en el cine. Y en la ¨pantalla¨ se reproduce esa información – ahí se plasma nuestra película.

Y justamente esa es la razón que explica por qué, la mayoría de las veces, los cambios que hacemos parecen no funcionar: pretendemos transformar nuestra película desde la pantalla sin ir al proyector.

¨No digas que no te avisé¨ nos dice el inconsciente, ya que todo el rato nos está dando pistas acerca de aquello que nos conflictúa. Todo el rato estamos frente a nosotros mismos porque somos nosotros el proyector.

No hay casualidades – sólo relaciones de causa/ efecto.

Vemos los efectos (nuestra vida) para entender las causas (nuestra mente).

Las emociones, las situaciones que vivimos, los síntomas físicos son sólo los efectos de nuestros pensamientos, creencias, ideas – es decir, los efectos de cómo interpretamos el mundo.

Lo crónico se convierte en crónico sólo cuando nos ocupamos de los efectos sin atender sus causas.

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Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 39 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, a meditar…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA… y es un camino que nunca termina.

Atiendo consultas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con hermosas mujeres, hermanas, con las que comparto este viaje. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros…investigo, quiero ¨entender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpito a todo lo que resuena.

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Escribir es hoy el lugar desde donde me miro, me transformo. Es mi forma de medicina.