La sombra.

“Prefiero ser un hombre completo que un hombre bueno”. Alguien completo es alguien íntegro.
Conoce su luz y su sombra, no renuncia a ninguna de ellas.

La sombra no es buena ni mala, son simplemente aquellos rasgos nuestros que,
en algún momento, decidimos no mostrar por pensar que nos iba mejor con otros.
Es un mecanismo de supervivencia, de adaptación. ¨Recuperar la sombra¨ es vernos.
Reconocer cuál es nuestro personaje, es decir, cómo nos mostramos al mundo y qué rasgos o comportamientos reprimimos para ser aceptados, queridos, reconocidos, etc.

Y el trabajo es traer esos rasgos a la consciencia y entender que no tenemos que eliminarlos – en última instancia, tampoco podemos. Son parte nuestra.
Podemos contar con ellos y utilizarlos cuando sea necesario.

Lo real sólo puede comenzar cuando nos mostramos enteros.

La libertad es sacarnos la máscara sin el temor al qué dirán.
Requiere valentía. …y es también sacarnos el barbijo de la docilidad y poder expresarnos en contra de lo establecido.

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Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 39 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, a meditar…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA… y es un camino que nunca termina.

Atiendo consultas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con hermosas mujeres, hermanas, con las que comparto este viaje. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros…investigo, quiero ¨entender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpito a todo lo que resuena.

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Escribir es hoy el lugar desde donde me miro, me transformo. Es mi forma de medicina.