Sólo nos duele el gap.

Sigo explorando el tema de la percepción, de nuestras historias personales y de cómo, muchas veces, surge el conflicto simplemente por confundir nuestras verdades con La Verdad.

En el libro ¨Amar lo que es¨ de Byron Katie nos encontramos con esta idea de que el sufrimiento es únicamente confusión.

Claro, sería algo así como que sufrimos porque estamos confundidos.

Y una confusión no es más que un error de percepción – como decir: ¨no estoy viendo bien¨ o ¨no estoy viendo lo que es¨.

Y lo que ¨es¨, nunca puede lastimarnos, a menos que lo carguemos de significado.
Igual que Un Curso de Milagros cuando menciona que lo único que tiene la capacidad para hacernos daño son nuestros propios pensamientos.

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La percepción – que son todos esos pensamientos que moldean nuestra forma de interpretar – es la única causa de todo aquello que aparenta hacernos sufrir. No hay más.

Nos confundimos cuando creemos que algo externo a nosotros tiene la capacidad para quitarnos la paz. No logramos reconocer que son nuestros propios significados los que generan ese estrés.

Sufrimos cuando estamos confundidos y creemos que algo al nivel de los ¨efectos¨ (algo de la realidad) es lo que nos lastima.

Nos olvidamos que entre aquello que sucede y nosotros, están nuestras creencias. Ese filtro invisible que, paradójicamente, lo tiñe todo.

No vemos lo que es – lo que está siendo, sino lo que debería ser.
Y en ese gap entre lo que es y lo que esperamos que sea, encontramos las raíces de todo nuestro sufrimiento.

No se trata entonces de cambiar una situacion o a una persona, sino de transformar nuestra percepción para dejar de creer que hay algo que no debería ser como es.

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Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 39 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, a meditar…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA… y es un camino que nunca termina.

Atiendo consultas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con hermosas mujeres, hermanas, con las que comparto este viaje. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros…investigo, quiero ¨entender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpito a todo lo que resuena.

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Escribir es hoy el lugar desde donde me miro, me transformo. Es mi forma de medicina.