La relación siempre es con uno mismo.

La diferencia entre proyectar nuestras faltas y expectativas en el otro vs compartirnos generando una nutrición mutua.

Por momentos, una palabra que puede parecer tan inocente como ¨mi¨, habilita toda una realidad paralela… que puede ser un montón.

El sentido de posesión que crea: ¨mi¨ pareja, ¨mi¨ amigo, etc da lugar a un mundo que, muchas veces, lejos de alimentar la libertad, nos envuelve en obligaciones, frustraciones y justificaciones.

Y así, casi por default, las relaciones se van transformando en negociaciones donde para que uno ¨gane¨, el otro tiene que ¨perder¨.

Proyectamos en el otro nuestras exigencias, expectativas, mandatos, heridas…
Generalmente todo aquello que no resolvimos con nuestros padres – consciente o inconscientemente, va con moñito incluido para el otro.

Las relaciones pueden ser el camino más rápido de transformación o, por el contrario, la excusa para nunca hacernos cargo de lo propio.

Es inevitable relacionarnos – aún cuando nos alejemos y las evitemos – y ninguna relación es mejor que otra.

Lo realmente importante es la intención detrás.
Al fin y al cabo, sucede a través de un otro, pero siempre nos estamos relacionando con nosotros mismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 39 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, a meditar…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA… y es un camino que nunca termina.

Atiendo consultas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con hermosas mujeres, hermanas, con las que comparto este viaje. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros…investigo, quiero ¨entender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpito a todo lo que resuena.

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Escribir es hoy el lugar desde donde me miro, me transformo. Es mi forma de medicina.