Psss…no, nunca estuviste enfermo.

Día internacional del Cáncer de mama.
Día internacional de la Celiaquía.

La lista sigue…
La gran paradoja es que, sí, realmente podríamos dedicarle un día del año a cada uno de nuestros programas biológicos…pero porque dan una muestra real de nuestra inteligencia innata – porque se activan sólo como una adaptación cada vez que percibimos ¨peligro¨.

Pero aquí la contradicción…
Cuando ¨conmemoramos¨ estos días estamos reforzando justamente la idea contraria. Estamos, de alguna forma, diciendo que somos vulnerables a algo externo, que tenemos que estar alertas, etc.

Negamos así que todo lo que se manifiesta en nuestro cuerpo tiene un sentido y guarda una lógica con nuestra historia.
Esos días donde ¨se fomenta la conciencia¨, realmente sólo se fomenta el miedo. Se genera la urgencia por chequeos y diagnósticos para encontrar a tiempo ¨lo que está mal¨.

Si comprendiesémos que estos programas de supervivencia (lo que llamamos ¨enfermedades¨) se activan sólo y únicamente para dar respuesta a impactos que nos toman por sorpresa y que no podemos gestionar conscientemente, cuál sería el sentido de todos estos chequeos rutinarios? Dónde queda la prevención?

°
No tenemos que luchar contra el cáncer. No tenemos que luchar contra nada, porque esos mismos síntomas son la clara evidencia de que nuestra biología ya está ¨luchando¨ por nosotros. Más acertado sería decir ¨adaptando¨.

Nuestra biología simplemente responde a nuestras percepciones más viscerales encontrando las maneras más efectivas para sostenernos en esta vida. Dicho de otra forma, nuestro cuerpo no tiene la autonomía para enfermarse – activa y desactiva procesos que son gestionados por nuestra mente.

Así que la única salida, como siempre, es hacia adentro. Entender cómo procesamos cada situación nos va a dar una pauta de por qué biologizamos como biologizamos.

Entonces…
No, nunca estuvimos enfermos. Nuestros órganos sólo respondían a una situación que, en algún momento, fue mucho para nosotros.

Así que, más que conmemorar luchas y enfermedades, podríamos simplemente agradecer cómo nuestro cuerpo se las ingenia cada día para sostenernos en esta existencia.

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Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 40 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, meditación…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima. Me la jugué.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA…y es un camino que nunca termina.

Hoy me dedico a acompañar personas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con Mujeres, hermanas de otras vidas, con las que comparto el viaje también en ésta. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros, Constelaciones Familiares…investigo, quiero ¨comprender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpo a todo lo que, en cada momento, resuena. Porque ¿qué es la Vida sino experiencias vividas?

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Y sigo al placer. Escribir es el ritual y la práctica desde donde me miro, me transformo. Es mi propia medicina.