Llegar a ese punto de verdad.

El espacio terapéutico es aquel que nos permite e invita a mirarnos.
A ir más allá de nuestro relato mental, con la incomodidad que implica poner a la luz nuestra incoherencia.
Ir más allá de ese diálogo interno para encontrarnos, finalmente, con la dimensión de lo que es real en nosotros.

Y para llegar a ese punto de verdad, contamos con el cuerpo.
Allí descansan todas nuestras memorias – las propias y las de toda nuestra historia familiar.

A través del cuerpo afloran las emociones, los nudos de dolor, los bloqueos…
Nos entrega información muy valiosa a cada instante.

Sólo necesitamos un estado de presencia, de atención, para poder recibirlos.

Durante el encuentro terapéutico generamos el tiempo para ir a ese espacio, al plano más profundo: el inconsciente, donde se nos revelan los sentidos de nuestros síntomas.

Y empezamos a comprender así, la inteligencia de nuestra biología, en sus diferentes maneras de adaptarse a las realidades que percibimos como amenazantes.

Cómo cada vez que nos sentimos inseguros, nuestro sistema opera cambios y modificaciones en distintos niveles para permitirnos ¨sobrevivir¨, para llevarnos de vuelta al lugar de seguridad.

Esa sola mirada, ese entendimiento ya trae consigo SANACIÓN.

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Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 40 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, meditación…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima. Me la jugué.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA…y es un camino que nunca termina.

Hoy me dedico a acompañar personas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con Mujeres, hermanas de otras vidas, con las que comparto el viaje también en ésta. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros, Constelaciones Familiares…investigo, quiero ¨comprender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpo a todo lo que, en cada momento, resuena. Porque ¿qué es la Vida sino experiencias vividas?

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Y sigo al placer. Escribir es el ritual y la práctica desde donde me miro, me transformo. Es mi propia medicina.