De poder decir ¨esta soy yo¨ o ¨esta estoy siendo hoy”, “esto me está pasado¨.
La capacidad de darle espacio a toda esa información – a ese condicionamiento – aunque duela mirarlo.
Porque sólo así nos podemos mantener abiertos, y si nos mantenemos abiertos, seguimos aprendiendo.
Y según lo que voy experimentando, de aprender trata este viaje.
Aparece el movimiento interno de cerrarnos cuando queda expuesto aquello más profundo – nuestra sombra o lo que repetimos por amor – porque eso implica vulnerabilidad.
Y en esa vulnerabilidad se nos juega el miedo a dejar de ser amados.
¿Qué pasa cuando esa imagen que construimos empieza a mostrar sus grietas?
Duele.
Porque empieza a soltarse lo que, hasta ahora, nos acompañó y lo que parecía seguro para relacionarse con el mundo.
Pero pasada esa resistencia, empieza a surgir lo real.
Esa Verdad que está más allá de cualquier condicionamiento. Entonces se vuelve más fácil amigarse con la idea de que todo se caiga.
Porque lo que se está desarmando no es nuestra Esencia, sólo construcciones que, alguna vez, sirvieron.
A veces ni siquiera forman parte de nuestra propia historia: sólo las sostenemos por ese amor infantil que busca la buena mirada.
La frecuencia está cambiando y llega lo nuevo.
Lo nuevo vibra en más verdad y más autenticidad.
Incomoda, sí… por momentos,
hasta que nos damos cuenta que es el mayor regalo que podemos recibir, y darnos.
❤️ 💫 🖖