El Poder de la Vulnerabilidad.

De poder decir ¨esta soy yo¨ o ¨esta estoy siendo hoy”, “esto me está pasado¨.
La capacidad de darle espacio a toda esa información – a ese condicionamiento – aunque duela mirarlo.

Porque sólo así nos podemos mantener abiertos, y si nos mantenemos abiertos, seguimos aprendiendo.
Y según lo que voy experimentando, de aprender trata este viaje.

Aparece el movimiento interno de cerrarnos cuando queda expuesto aquello más profundo – nuestra sombra o lo que repetimos por amor – porque eso implica vulnerabilidad.
Y en esa vulnerabilidad se nos juega el miedo a dejar de ser amados.

¿Qué pasa cuando esa imagen que construimos empieza a mostrar sus grietas?
Duele.

Porque empieza a soltarse lo que, hasta ahora, nos acompañó y lo que parecía seguro para relacionarse con el mundo.

Pero pasada esa resistencia, empieza a surgir lo real.

Esa Verdad que está más allá de cualquier condicionamiento. Entonces se vuelve más fácil amigarse con la idea de que todo se caiga.
Porque lo que se está desarmando no es nuestra Esencia, sólo construcciones que, alguna vez, sirvieron.

A veces ni siquiera forman parte de nuestra propia historia: sólo las sostenemos por ese amor infantil que busca la buena mirada.

La frecuencia está cambiando y llega lo nuevo.
Lo nuevo vibra en más verdad y más autenticidad.
Incomoda, sí… por momentos,
hasta que nos damos cuenta que es el mayor regalo que podemos recibir, y darnos.

❤️ 💫 🖖

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre mí...

Mi nombre es Mercedes Zubiarrain, tengo 40 años, y nací y vivo en Buenos Aires. Aunque parezca ya de otra vida, alguna vez estudié y me recibí de Publicidad. Tuve siempre mi lado B que me llevaba a incursionar en talleres de Reiki, Registros Akáshicos, meditación…

Tuve algunos emprendimientos hasta que por fin entendí de qué iba la cosami cosa. Cambié “producto” por “servicio” y me convertí yo en la materia prima. Me la jugué.

Mi lado B se transformó en todos mis lados, y ya no hubo vuelta atrás. La puerta de entrada fue la Decodificación Bioemocional, que luego me llevó a conocer la Nueva Medicina Germánica, SAAMA…y es un camino que nunca termina.

Hoy me dedico a acompañar personas en Casa Florida 1336, que es el espacio físico que me unió con Mujeres, hermanas de otras vidas, con las que comparto el viaje también en ésta. Voy y vengo por muchos lugares – Chamanismo, Plantas Medicinales, Física Cuántica, Un Curso de Milagros, Constelaciones Familiares…investigo, quiero ¨comprender¨, y así es que voy poniéndole el cuerpo a todo lo que, en cada momento, resuena. Porque ¿qué es la Vida sino experiencias vividas?

Y no soy escritora pero escribir me da placer. Y sigo al placer. Escribir es el ritual y la práctica desde donde me miro, me transformo. Es mi propia medicina.