Alegrate, esa es la gran ayuda.
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Siempre me gusta recordar que el trabajo terapéutico no tiene como objetivo ¨acomodar¨ nuestra realidad para que nos funcione mejor.
…hasta podría decir que es todo lo contrario.
Bienvenidas todas las incomodidades y todas las emociones.
Cada uno de los escenarios de nuestra vida está ahí para mostrarnos algo.
El proceso se pone interesante si nos abrimos a descubrirlo, a comprender qué podemos aprender.
Y la vida misma nos lo hace fácil…simplemente tenemos que mirar lo que tenemos enfrente.
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Querer cambiar aquello del mundo que no nos gusta no sólo es una ilusión, sino también es una manera de prolongar el sufrimiento porque no estamos yendo a la verdadera raíz del conflicto…que somos nosotros – nuestra manera de sentir, de interpretar.
Nuestro libre albedrío es elegir cada día nuestros pensamientos.
Ahí sí tenemos decisión, tenemos control.
Por lo tanto, la práctica más inteligente que podemos hacer es disponernos a encontrar todas y cada una de las ¨excusas¨ que nos permitan ver un mundo más ¨bondadoso¨.
Como es adentro, es afuera.
¨Lindo adentro, lindo afuera¨ – decía un Gurú.